Posted by Jenny Morgan

“One day Jesus was teaching, and Pharisees and teachers of the law were sitting there. They had come from every village of Galilee and from Judea and Jerusalem. And the power of the Lord was with Jesus to heal the sick. Some men came carrying a paralyzed man on a mat and tried to take him into the house to lay him before Jesus. When they could not find a way to do this because of the crowd, they went up on the roof and lowered him on his mat through the tiles into the middle of the crowd, right in front of Jesus.” – Luke 5:17-19

This story always amazes me. I would have loved to experience Jesus in person as the greatest teacher of all time and to witness His healing miracles with my very own eyes. But what amazes me the most in this story is found in the final verse. Even though there was a large crowd blocking their way, it did not stop the paralyzed man’s friends from pressing on to see Jesus. These persistent men did whatever it took to make sure they didn’t miss the opportunity for Jesus to heal their friend.

The Skyland Latino congregation witnessed something similar during band practice on Sunday, July 25. For the past several months, our worship service has been taking place in the youth room on the third floor. We have band practice from 10 a.m. to 10:45 a.m. and start worship at 11 a.m. One of my biggest fears has been visitors missing the opportunity to worship with us because they can’t make it up the stairs.

On July 25, one of our longtime friends, Dalia Cepeda, came to church with her 96-year-old mother. We started talking about how difficult it would be for her mother to get upstairs since she was using a walker. But a few minutes later, I looked towards the door and saw Dalia walking into the youth room with her mother right beside her. I was stunned! As I approached Dalia’s mother to greet her, she told me, “I had to come to hear about God in a language I understand, so I took the stairs.”

When I saw this, I asked myself, “How often do we limit ourselves from worshipping the Lord in His house?” God used this woman to speak to me. The question I heard from the Lord was, “Do you love me that much?”

Now I ask you: Do you love God that much? How much are you willing to sacrifice for the love of our Father, who loved us to the point that He didn’t see any limitations as He carried the cross to His execution? May this testimony speak to all of us today!

“Un día, mientras enseñaba, estaban sentados allí algunos fariseos y maestros de la ley que habían venido de todas las aldeas de Galilea y Judea, y también de Jerusalén. Y el poder del Señor estaba con él para sanar a los enfermos. Entonces llegaron unos hombres que llevaban en una camilla a un paralítico. Procuraron entrar para ponerlo delante de Jesús, pero no pudieron a causa de la multitud. Así que subieron a la azotea y, separando las tejas, lo bajaron en la camilla hasta ponerlo en medio de la gente, frente a Jesús.” – Lucas 5:17-19

Esta historia siempre me asombra. Me hubiese encantado experimentar a Jesus en persona, como el mejor maestro de todos los tiempos. También de experimentar los milagros de la sanidad ante mis propios ojos. Pero los mas que me asombra en esta historia se encuentra en el versículo diez y nueve. Como había una multitud ya presente, eso no detuvo al hombre paralitico para ver a Jesus. La insistencia de estos hombres quienes hicieron todo hasta lo imposible para que no perdiesen esta oportunidad.

Skyland Latino testifico algo similar el dia Domingo 25 de Julio durante la practica de canciones. Por los pasados meses, nos hemos estado reuniendo en el salón de jóvenes en el tercer piso, para nuestro servicio de adoración. Practicamos a las 10 a.m. hasta las 10:45 a.m. para comenzar el servicio a las 11 a.m. Uno de mis mayores temores durante nuestro tiempo en el salón del joven, era si alguien con alguna limitación corporal, nos visitara y nosotros perder la oportunidad por dicha limitación.

Pero hoy Domingo, nuestra hermana Dalia Cepeda, llego a la iglesia con su madre de noventa y seis años. Comenzamos a hablar acerca de opciones por las escaleras y por el hecho de que su señora madre estaba usando un andador. Minutos pasaron y cuando miro hacia la puerta de entrada, veo a Dalia entrando por la puerta y su hermosa madre de noventa y seis años entrando con ella a su lado, durante nuestra practica de adoración. Quede asombrado! Me acerqué para saludar a la señora y me dice, “Tuve que venir a escuchar a Dios en el idioma que yo entiendo, así que subi las escaleras.”

Cuando vi esto me pregunte, “Cuantas veces nos limitamos para adorar a Dios en su casa?” Hoy Dios uso a esta mujer para hablarme a mi. La pregunta que escuche de Dios fue, “Me amas así de mucho?”

Ahora le pregunto a ustedes. Aman a Dios así de mucho? Cuanto están dispuestos a sacrificar por amor a nuestro Padre quien les ama al punto que el no vio limitaciones para cargar la cruz hacia su ejecución? Que este testimonio hable a todos nosotros!

-By Pastor José